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Práctico 20 de junio de 2026 14 min

Guía para viajar a China: todo lo que necesitas saber antes de ir

Visado, dinero, internet, transporte, idioma, comida y seguridad. Una guía práctica y honesta con todo lo que nos hubiera gustado saber antes de nuestro primer viaje a China.

por Isabel Juni

Guía para viajar a China: todo lo que necesitas saber antes de ir

China es uno de esos destinos que imponen antes de ir. El idioma, la distancia, lo desconocido. Pero la realidad, una vez que pones un pie en el país, suele ser muy distinta de lo que imaginabas. China es un país seguro, con una infraestructura impresionante, una gastronomía que no tiene nada que ver con lo que conoces y una hospitalidad que sorprende a todo el que va por primera vez.

Esta guía recoge lo que hemos aprendido organizando viajes a China para cientos de personas. No es un listado genérico copiado de internet. Es lo que de verdad importa saber antes de ir, explicado sin rodeos.

Visado: buenas noticias para 2026

Desde finales de 2024, China mantiene una exención de visado para estancias turísticas de hasta 30 días. Esta medida, que se ha renovado hasta el 31 de diciembre de 2026, aplica a ciudadanos españoles y de la mayoría de países de la Unión Europea, además de México, Argentina, Colombia, Chile y otros países latinoamericanos.

En la práctica, esto significa que puedes viajar a China con la misma facilidad que a Tailandia o Japón: pasaporte con al menos 6 meses de validez, billete de vuelta y poco más. No necesitas tramitar nada en el consulado ni presentar documentación extra. Treinta días son más que suficientes para cualquier itinerario turístico.

Si por algún motivo necesitas quedarte más tiempo, sí se requiere un visado tipo L, que se tramita en el consulado chino. Pero para la gran mayoría de viajeros, la exención cubre de sobra.

Ciudad Prohibida de Pekín vista desde la Plaza de Tiananmen
La Ciudad Prohibida, con sus 980 edificios, es solo el comienzo de lo que Pekín tiene que ofrecer.

Dinero y pagos: el mundo del móvil

Aquí viene uno de los temas que más preguntas genera. China funciona casi exclusivamente con pagos móviles. Desde un taxi hasta un puesto callejero de dumplings, todo se paga escaneando un código QR con WeChat Pay o Alipay. El efectivo existe, pero en muchos sitios ya ni lo aceptan.

La buena noticia es que ambas plataformas ya permiten vincular tarjetas de crédito internacionales (Visa, Mastercard). Alipay tiene una versión simplificada para turistas que funciona bastante bien. Te recomendamos descargar la app y configurarla antes de salir de España.

Aun así, lleva algo de efectivo en yuanes (RMB) como respaldo. Los cajeros automáticos de los grandes bancos chinos (ICBC, Bank of China) aceptan tarjetas internacionales sin problema. Un cambio orientativo: 1 euro equivale aproximadamente a 7,5-8 yuanes.

Consejo práctico

Configura Alipay unos días antes del viaje, no en el aeropuerto de Pekín a las dos de la mañana con jet lag. Necesitarás vincular tu pasaporte y una tarjeta. El proceso lleva unos minutos y hay que verificar la identidad.

Internet: la gran muralla digital

No vamos a dorar la píldora: Google, WhatsApp, Instagram, Facebook y la mayoría de servicios occidentales están bloqueados en China. Esto incluye Gmail, Google Maps, YouTube y Twitter/X. Es lo que se conoce como el Gran Cortafuegos.

La solución es un VPN (red privada virtual). Hay que descargarlo e instalarlo antes de llegar a China, porque las páginas de los proveedores de VPN también están bloqueadas allí. Opciones que funcionan razonablemente bien son ExpressVPN, Astrill o NordVPN. Ninguno funciona al 100% todo el tiempo (el gobierno chino actualiza sus bloqueos periódicamente), pero suelen bastar para consultar el correo y enviar mensajes.

Alternativa local: WeChat. Es la super-app china que hace de todo: mensajería, pagos, reservas, traducción. Si solo vas a instalar una app para China, que sea esta. Puedes comunicarte con tu familia desde allí sin VPN usando las llamadas de WeChat.

Tren de alta velocidad en China
El tren de alta velocidad conecta Pekín con Xi'an en apenas 4 horas y media.

Cómo moverse por China

Si algo tiene China, es infraestructura. La red de trenes de alta velocidad es la más extensa del planeta: más de 45.000 km de vías que conectan prácticamente todas las ciudades turísticas. El tren bala de Pekín a Shanghái tarda 4 horas y media y alcanza los 350 km/h. Los asientos son amplios, el servicio puntual y los precios razonables.

Para distancias más largas (Pekín-Chengdu, por ejemplo), los vuelos domésticos son la mejor opción. China tiene aeropuertos modernos en todas las ciudades principales y las aerolíneas locales operan con frecuencia alta. Los precios de vuelos internos suelen rondar los 60-150 € por trayecto.

Dentro de las ciudades, las opciones son:

  • Metro: Pekín, Shanghái, Chengdu, Guangzhou y muchas otras ciudades tienen redes de metro extensas, limpias y baratas. Señalización en chino e inglés.
  • Didi: El Uber chino. Funciona exactamente igual: pides un coche con el móvil, ves el precio antes de subir y pagas con Alipay. Tiene opción de traducción automática para comunicarte con el conductor.
  • Traslados privados: En nuestros viajes incluimos traslados privados en las ciudades clave. Un conductor te espera en la estación o aeropuerto con un cartel con tu nombre. Sin buscar taxis, sin negociar precios, sin estrés.

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Seguridad: más tranquilo que en casa

Esto sorprende a todo el mundo, pero China es uno de los países más seguros del mundo para un turista. La tasa de criminalidad es extraordinariamente baja. Puedes caminar por cualquier ciudad a cualquier hora sin preocuparte. Los robos a turistas son prácticamente inexistentes.

Las estaciones de tren y metro tienen control de seguridad con escáner de equipaje (como en un aeropuerto), y las cámaras de vigilancia son omnipresentes. Puede sonar intenso, pero el resultado práctico es que la seguridad no es algo que vaya a preocuparte en ningún momento del viaje.

El único "peligro" real: los timos menores. El más clásico es el de la ceremonia del té. Alguien que habla inglés te aborda en la calle, te invita a tomar un té y al final te pasan una cuenta desorbitada. La regla es sencilla: si un desconocido te invita a algo en un sitio turístico, declina amablemente.

Hutongs de Pekín, los callejones tradicionales
Los hutongs de Pekín: callejones históricos donde se mezcla la vida cotidiana con siglos de historia.

El idioma: menos barrera de lo que piensas

Sí, el mandarín es complicado. Y no, en China no se habla mucho inglés fuera de los hoteles internacionales y las zonas muy turísticas de Shanghái y Pekín. Pero eso no debería frenarte.

Las herramientas de traducción han avanzado enormemente. Google Translate (con VPN) o la app de traducción de WeChat permiten traducir en tiempo real apuntando la cámara a un menú o un cartel. Funcionan sorprendentemente bien con caracteres chinos.

Además, la hospitalidad china es genuina. Es muy habitual que alguien saque su móvil para ayudarte con el traductor, o que un camarero te lleve directamente a la cocina para que señales lo que quieres comer. El idioma no es un muro, sino más bien un puente inesperado para interactuar con la gente local.

Qué comer: la gran sorpresa del viaje

Si crees que la comida china es arroz tres delicias y rollitos de primavera, China te va a volar la cabeza. La gastronomía china es ocho tradiciones culinarias completamente distintas, y cada región tiene sabores que no se parecen en nada a los de la siguiente.

Hot pot de Sichuan con caldo picante
El hot pot de Sichuan: un ritual social donde cada comensal cocina sus propios ingredientes.
  • Pekín: Pato laqueado. La piel crujiente, la carne tierna, los panqueques finos con salsa hoisin. Es obligatorio al menos una vez.
  • Xi'an: El barrio musulmán es un festival gastronómico. Fideos biang biang hechos a mano, brochetas de cordero especiado, sopa yang rou pao mo. Comida contundente, sabores intensos.
  • Chengdu: Picante de verdad. El hot pot sichuanés con pimienta de Sichuan que te adormece la boca. El mapo tofu. Los wonton en salsa de chile. Si no toleras bien el picante, puedes pedir versiones suaves, pero merece la pena probar.
  • Shanghái: Los xiaolongbao (dumplings de sopa). Hay que perforar la masa, sorber el caldo caliente y después comer el dumpling. Técnica sencilla, sabor inolvidable.
  • Guilin: Fideos de arroz en caldo con carne guisada. Desayuno, almuerzo y cena. Los locales no se cansan nunca.

Un consejo: no comas solo en los restaurantes del hotel. La mejor comida china está en los restaurantes locales pequeños, los puestos callejeros y los mercados nocturnos. Si no sabes qué pedir, señala lo que está comiendo la mesa de al lado.

Cuándo ir: la época importa

China es tan grande que no existe una "mejor época" universal. Pero hay unas orientaciones claras:

  • Primavera (marzo–mayo): Nuestra recomendación por defecto. Temperaturas suaves en la mayor parte del país, paisajes verdes, menos turismo doméstico. El río Li con las nieblas matinales en abril es espectacular.
  • Otoño (septiembre–noviembre): Cielos despejados, luz dorada, arrozales cosechados en Longji. La Gran Muralla con los árboles rojos en octubre es difícil de olvidar.
  • Verano (junio–agosto): Calor y humedad en el sur. Funciona bien si subes al norte o a las tierras altas de Yunnan.
  • Invierno (diciembre–febrero): Frío intenso en el norte pero sin colas en los monumentos. Evita el Año Nuevo Chino: todo el país se mueve a la vez.
Terrazas de arroz de Longji en otoño
Las terrazas de arroz de Longji cambian de color con cada estación, pero en otoño son pura magia.

Qué meter en la maleta

Menos de lo que piensas. China tiene de todo y a precios muy razonables. Pero hay cosas que conviene llevar:

  • Adaptador de enchufe: China usa enchufes tipo A, C e I. Un adaptador universal es imprescindible.
  • Calzado cómodo: Vas a caminar. Mucho. La Ciudad Prohibida sola son 72 hectáreas. Zapatillas deportivas o calzado de trekking ligero.
  • Medicamentos básicos: Ibuprofeno, antidiarreico, protección solar. Las farmacias chinas tienen de todo, pero con prospectos en mandarín.
  • Pañuelos de papel y gel desinfectante: Los baños públicos en zonas rurales o estaciones pequeñas no siempre tienen papel.
  • Ropa en capas: Las diferencias de temperatura entre ciudades (y entre el exterior y los edificios con aire acondicionado a tope) pueden ser grandes.

Lo que nadie te cuenta

Para terminar, algunas cosas que rara vez salen en las guías pero que marcan la diferencia:

  • Los chinos son increíblemente amables con los turistas. Te van a pedir fotos, te van a invitar a probar cosas, van a hacer todo lo posible por ayudarte aunque no compartáis idioma.
  • Los trenes son puntuales al segundo. Si sale a las 14:32, a las 14:33 ya se fue. Llega con margen a la estación.
  • El jet lag es real. China está 6 horas por delante de España (7 en horario de invierno). Los primeros dos días cuestan. Planifica actividades suaves para el día de llegada.
  • Los baños son de cuclillas en muchos sitios. Los hoteles y restaurantes de gama media-alta tienen baños occidentales. Pero en templos, estaciones y zonas rurales, prepárate mentalmente.
  • Las porciones son para compartir. En China se piden varios platos para el centro de la mesa y cada uno se sirve. No pidas un plato por persona o acabarás con comida para cinco.

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China no es un destino difícil. Es un destino diferente. Y esa diferencia es precisamente lo que lo hace inolvidable. Si necesitas ayuda para planificar tu viaje, escríbenos y te contamos todo lo que necesitas saber.

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