Si Pekín es la China imperial, Shanghái es la del futuro. Es la ciudad más moderna del país, y para muchos viajeros el broche del viaje: aquí se ve de un vistazo el contraste entre los edificios coloniales del Bund y los rascacielos de Pudong al otro lado del río. Si te preguntas qué ver en Shanghái y cómo cuadrar los días, aquí tienes los imprescindibles y unos cuantos consejos prácticos. Shanghái es una parada del viaje: el resto lo tienes en qué ver en China.
Qué ver en Shanghái: los imprescindibles
Shanghái se recorre bien a pie y en metro, y lo bueno es que muchos imprescindibles están cerca unos de otros. Casi todos entran en rutas como Joyas de China, que suele terminar precisamente aquí.
El Bund
El Bund es el paseo junto al río Huangpu y el mejor sitio para entender Shanghái. A un lado, los edificios coloniales de principios del siglo XX, de la época en que la ciudad era un gran puerto internacional. Al otro, cruzando el río, los rascacielos de Pudong. De día tiene su encanto, pero es al anochecer, con todo iluminado, cuando de verdad merece la pena.
Pudong y la Torre Perla de Oriente
Al otro lado del Huangpu, Pudong era campo hace treinta años y hoy es uno de los skylines más famosos del mundo. Aquí están la Torre Perla de Oriente, con sus esferas rosas, y algunos de los rascacielos más altos del planeta: la Shanghai Tower, el World Financial Center (el del hueco, tipo abrebotellas) y la Jin Mao. Varios tienen mirador, y subir a uno al atardecer es un planazo.
El Jardín Yuyuan y la Ciudad Vieja
En pleno centro, el Jardín Yuyuan es un jardín clásico chino del siglo XVI: estanques, pabellones, rocallas y una casa de té en medio de un lago a la que se llega por un puente en zigzag. Alrededor está la Ciudad Vieja y su bazar, con mucho ambiente (y bastante gente), un buen sitio para comer algo por la calle.
La Concesión Francesa, Xintiandi y Tianzifang
Para bajar el ritmo, la antigua Concesión Francesa es de lo más agradable de Shanghái: calles arboladas de plátanos, casas de estilo europeo, cafés y tiendecitas. En la zona tienes Xintiandi, un barrio de casas tradicionales (los shikumen) restauradas y lleno de restaurantes, y Tianzifang, un laberinto de callejones con talleres y locales pequeños. Ideal para pasear sin plan.
Nanjing Road
Nanjing Road es la gran calle comercial de Shanghái, peatonal en buena parte, que une el Bund con la plaza del Pueblo (People's Square). De noche se llena de luces y de gente. No hace falta comprar nada: se pasa por el ambiente.
Una escapada fácil: los pueblos de agua
Si tienes un día de más, cerca de Shanghái hay varios pueblos de agua, con canales, puentes de piedra y casas antiguas. El más accesible es Zhujiajiao, a menos de una hora. Es un buen contraste con el ritmo de la ciudad.
Qué comer en Shanghái
El plato estrella son los xiaolongbao, unos dumplings rellenos de caldo que hay que comer con cuidado para no quemarte (ojo con eso). También son típicas las tortitas de cebolleta y los fideos, y en general la cocina de aquí tira a algo más dulce que la del resto de China. Comer bien en Shanghái es fácil, desde puestos callejeros hasta restaurantes con vistas al skyline.
Cómo organizar tu visita: días, transporte y mejor época
Con dos o tres días ves lo esencial de Shanghái. Para moverte, el metro es enorme, moderno y barato, y desde el aeropuerto de Pudong puedes coger el Maglev, un tren de levitación magnética que llega a rozar los 430 km/h (una experiencia en sí misma). Como en el resto de China, Google Maps no funciona, así que lleva mapas sin conexión y el móvil preparado con eSIM o VPN, además de Alipay o WeChat para pagar. La mejor época es la primavera (abril y mayo) y el otoño (septiembre y octubre): el verano es caluroso y húmedo, y el invierno, frío y algo húmedo. Tienes todo el detalle en nuestra guía para preparar tu viaje a China, y el resto de imprescindibles del país en qué ver en China.
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